
No hubo sorpresas de última hora. La Real apuró hasta el cierre del mercado con el objetivo de fichar un delantero, pero las rebajas no llegaron. El club tenía claro desde hace semanas cuáles eran los jugadores por los que esperar un nuevo precio y, al no producirse éste, no contrató a nadie. El mexicano Carlos Vela y el keniano Macdonald Mariga, cedidos de Arsenal e Inter, respectivamente, son las únicas dos incorporaciones para la temporada 2011/12.
Philippe Montanier se queda con veinticuatro futbolistas en la primera plantilla, veinticinco si se cuenta al joven Rubén Pardo, quien mantendrá ficha federativa del filial. Iñigo Martínez defenderá el dorsal 26, aunque ya se le puede considerar miembro del equipo profesional a todos los efectos.
La jornada fue tranquila en los despachos. Había sido la tónica de días anteriores y ayer no hubo sobresaltos ni imprevistos. La Real no estaba en negociaciones con ningún club porque ya había hecho sus ofertas, las habían rechazado por insuficientes y sólo restaba aguardar un cambio de opinión sobre la bocina. Los teléfonos no sonaron.
La dirección deportiva manejaba tres opciones para el puesto de nueve, todas ellas inalcanzables por su alto caché. El ruso Roman Pavlyuchenko era el único nombre que había saltado a los papeles. Los otros dos siguen en el anonimato. Las pistas conducían a las ligas alemana y francesa y antes de la medianoche los diarios deportivos, medios digitales y redes sociales se inundaron de posibles candidatos.
La estrategia de la Real era clara. Montanier había solicitado un goleador contrastado, por encima de la posibilidades económicas del club. Jokin Aperribay estableció contactos permanentes con los jugadores señalados en rojo en la agenda de Loren y sus equipos de procedencia. Tras comprobar que las pretensiones de éstos eran superiores al presupuesto disponible, se optó por esperar hasta el final con la idea de aprovechar las urgencias vendedoras de los interlocutores. Al cierre del mercado suelen surgir oportunidades porque los clubes necesitan aligerar sus plantillas y ahí podría aparecer un chollo.
Los riesgos de este modo de proceder eran inevitables. En la línea de meta podía cruzarse un pretendiente con mayores recursos y llevarse el gato al agua, no en vano los finalizadores son las piezas más cotizadas en el mundo del fútbol.
Tal y como informó este periódico, la Real no quería traer medianías, sino un delantero de campanillas al que fuera imposible discutir el cartel de titular. Por su filosofía y limitaciones monetarias, el club no podía permitirse el lujo de fichar un extranjero que no mejorase con creces lo que ya hay en casa. El capital no alcanza para invertir en suplentes o desconvocados.
Tampoco se iban a cometer locuras ni dispendios por fichar, ya que la confianza en los atacantes en nómina es máxima. Vela, Agirretxe, Llorente, Griezmann, Ifrán y compañía son jugadores con gol y el míster deberá exprimir al máximo sus cualidades ofensivas.
Una plantilla compensada
Montanier tiene a sus órdenes un grupo joven, polivalente y compensado. Tres porteros (Claudio Bravo, Eñaut Zubikarai y Toño Ramírez), dos laterales diestros (Carlos Martínez y Estrada), cuatro centrales (Vadim Demidov, Iñigo Martínez, Ion Ansotegi y Mikel González), dos laterales zurdos (De la Bella y Liassine Cadamuro), tres mediocentros (Asier Illarramendi, Gorka Elustondo y Markel Bergara), tres volantes (Macdonald Mariga, David Zurutuza y Mikel Aranburu), dos interiores diestros (Xabi Prieto y Jeffrey Sarpong), otros tantos zurdos (Antoine Griezmann y Carlos Vela) y tres delanteros centro (Joseba Llorente, Imanol Agirretxe y Diego Ifrán) conforman una plantilla amplia en la que muchos de sus integrantes pueden ocupar varias posiciones.
A saber, de atrás adelante. Cadamuro es tan lateral como central. Estrada puede actuar en la línea de ataque, como en el Olímpico de Roma. Demidov ya ha jugado en la medular con su selección. Illarramendi, Aranburu y Zurutuza se desenvuelven sin dificultades en cualquiera de los tres puestos del centro del campo. Griezmann y Vela saben moverse en punta, así como Agirretxe en banda, tal y como demostró con sus dos dianas en El Molinón. Prieto ha completado algunos de sus mejores partidos de su carrera por el centro. E Ifrán deberá aprender a no encasillarse si quiere disfrutar de minutos.
Montanier, satisfecho
A pesar de que al final no llegó un nuevo delantero, Montanier está satisfecho con el grupo de jugadores con el que afronta su primera campaña en la llamada liga de las estrellas. Tras un análisis profundo de la plantilla, el entrenador normando solicitó la contratación de un centrocampista de poderío físico y largo recorrido -lo que los técnicos llaman un jugador 'box to box', con influencia en ambas áreas- que aportara músculo y equilibrio en la medular. La Real trajo a Mariga. También pidió un zurdo habilidoso y con llegada que pudiera ocupar las tres posiciones del ataque en su 1-4-3-3. El elegido fue Vela.
Además, abrió las puertas del primer equipo a los canteranos que mejores prestaciones ofrecieron en la pretemporada. Iñigo Martínez es titular desde la jornada inaugural, lo mismo que Illarramendi, un futbolista al que sólo le faltaba tener oportunidades para demostrar su valía. Contra el Sporting maravilló y hoy pocos dudan de que es el cuatro que tanto tiempo ha anhelado el entorno blanquiazul.
Su apuesta por el balón dará lustre a figuras consagradas como Zurutuza, Griezmann o Xabi Prieto, hombres de talento desbordante que ahora desplegarán sin ataduras el fútbol que atesoran. Es la nueva Real, la Real de Montanier.






