GARA > Idatzia > Kirolak> Athletic

Estreno en Copa

El «contubernio vasco-navarro»

En Oviedo se culpa de su descenso de Primera en 2001 a los resultados entre Athletic, Real y Osasuna en las últimas dos jornadas.

p027_f01_97x136.jpg

Joseba VIVANCO

La última vez que se vieron las caras Athletic y Oviedo fue en la temporada 2000-01, en la que los bilbainos ganaron 4-0 en el encuentro de la primera vuelta y los oviedistas les devolvieron la moneda en la segunda, endosándoles un contundente 5-0, en el que sería, a la postre, el último triunfo azulón en casa en Primera. Era un 6 de mayo y en los carbayones jugaba gente como Boris, Onopko, Ivan Anai, Olic o Paunovic. Aquella campaña el Oviedo dijo adiós por última vez a la máxima categoría, que perdería en un final liguero recordado por los más acérrimos seguidores por los sospechosos resultados que se dieron entre equipos vascos.

Sin embargo, para muchos, la mala racha del Oviedo empezó mucho antes de aquella temporada. Un 23 de junio de 2000. Ese día falleció, durante sus vacaciones en Tailandia, Peter Dubovsky, el futbolista de más calidad de su plantilla. Justo un año después, en la última jornada liguera, el Osasuna de Miguel Ángel Lotina aprovechó en Anoeta la pasividad de la Real Sociedad de John Benjamin Toshack para vencer por un gol a cero.

Ese resultado, unido a una temporada irregular y a la derrota del conjunto ovetense en Mallorca por 4-2, les mandó a Segunda. Los periódicos del Principado se escandalizaron y clamaron contra lo que bautizaron en adelante como el «contubernio vasco-navarro».

En los días previos llegaron a aparecer pintadas en la fachada de Anoeta pidiendo al presidente Astiazaran que tuviera en cuenta el bien del fútbol vasco. Ya en el partido, algunos jugadores de la Real, contaban las crónicas, llegaron a abroncar a sus compañeros extranjeros que intentaban atacar. El portero realista, Sander Westerveld, fue sustituido al descanso. El público de Anoeta se hartó de animar a Osasuna y, al final, tras la victoria navarra, las dos aficiones acabaron abrazadas, en medio, además, de la despedida de Miguel Fuentes como capitán txuri urdin. Tanto es así que se dice que desde aquel día, la Real es el `primo de la costa' de Osasuna; tanto que el entonces presidente osasunista, Javier Miranda, se bañó en La Concha ese mismo día.

Así recoge aquel recordado malestar un blog dedicado a la historia del equipo ovetense: «Se daba por hecha la victoria pamplonica en su viaje a San Sebastián, como colofón de lo que se bautizó como el `contubernio vasco-navarro'. Y a fe que se cumplieron las sospechas, si bien la desfachatez que acompañó la victoria de los pamploneses por 0-1, excedió todas las expectativas. Con el campo de Anoeta celebrando y coreando las jugadas osasunistas y los jugadores realistas llegando a convertir un saque de esquina en las postrimerías del partido en una cesión al guardameta propio, se cumplió un bochornoso espectáculo sin el menor de los miramientos».

Un resultado adverso para los intereses del Oviedo, muy enojados porque se producía sólo una semana después de que la Real Sociedad certificara su salvación en la penútima jornada tras imponerse por 1-3... en San Mamés. Eso sí, quien asistió a aquel épico encuentro de los realistas, desdicen cualquier atisbo de `contubernio' y sí destacan el partidazo de los Xabi Alonso, De Pedro, Loren, Jankauskas, Rekarte, Idiakez...

El mismo blog reconoce que «los errores propios no pueden obviarse y no sería de recibo decir que los evidentes y reiterados `apaños' entre los equipos vascos y navarros fueron los que llevaron al Real Oviedo a Segunda División». Sin embargo, allí sigue doliendo que «la desfachatez de su actitud y el regocijo con el que escenificaron la farsa sin el menor rubor, hizo mucho más doloroso un descenso que llegó en el momento más inesperado».