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Fue y sigue siendo una de las entradas más populares de este modesto blog, y no ha perdido un ápice de vigencia, al igual que el certificado médico al que alude. Hay cosas de las que nunca se cura uno.
Al parecer, Alberto Contador tiene no uno, sino dos certificados médicos a presentar en todos y cada uno de los controles antidopaje que le hagan: el conocido -de manera subrepticia al final de un largo reportaje en verano de 2007, como se explica en el anterior enlace- para la epilepsia, y el popular y hasta ahora desconocido certificado para justificar un hematocrito natural del 52%.
Lo cuenta hoy Arribas a su manera en El País. Y si, se puede volver a decir lo subrepticio, porque hay cosas que nunca cambian y de las que no se cura uno, insisto: en medio de dimes, diretes y cotilleos sobre el resultado que la AMA emitirá la próxima semana sobre el caso solomillo, Arribas cuela de rondón y al final que Contador tiene de manera natural un 52% de hematocrito.
Lo del certificado lo digo yo, claro, pero se infiere. Dado que la UCI considera que los porcentajes de hematocrito por encima del 50% son indicio de dopaje (o de riesgo para la salud en el lenguaje edulcorado), Contador tiene que acreditar esa condición natural, de origen (esto es: opuesto a lo artificial, o a lo dado) con un documento que cuenta con el visto bueno de la UCI.
Evidentemente, la noticia está aquí y no en la chatarrería que cuenta -una vez más- Carlos Arribas. Que Contador disponga de un certificado médico de este tipo, del que no se sabía nada hasta ahora, obliga a una pregunta, visto que no hay un titular ni un artículo específico y todo se pierde entre bloqueos a Asheden -ya habrá tiempo de hablar la próxima semana de esto- y los trucos de tahúr habituales de este otrora prestigioso periodista.
¿Desde cuando? Arribas lo sabe perfectamente. Al fin y al cabo, él mismo publicó que Santiago Botero, cuando aterrizó en Europa, tenía esperándole un certificado médico expedido por Eufemiano Fuentes donde se acreditaba que disponía de manera natural de una tasa de testosterona inusualmente elevada. Ese tipo de certificados fueron muy habituales hasta que se popularizó el test IRMS, que diferencia la testosterona endógena de la exógena, la natural de la chutada.
¡Vaya si lo sabe perfectamente! Ahí está el conocido caso Landaluze, bien conocido por Arribas, así como todo lo relacionado con el dopaje y la propia trayectoria deportiva de Contador. Eso incluye los certificados médicos: por qué se hacen, quien los firma y cuando los firma. Los de testosterona cayeron en desgracia, pero al parecer los sanguíneos y de hematocrito siguen teniendo plena vigencia, al menos para Contador.
Cunego tenía uno, por la misma cifra: 52%. Sin embargo, cuando los controles antidopaje y sanguíneos se hicieron más intensivos a partir del caso Hamilton/S.Pérez a finales de 2004, el rendimiento del italiano, al menos ese que le permitió acabar como número 1 del mundo el mismo año del escándalo Phonak, ganando el Giro (y cuatro etapas) con 23 años, decreció y nunca volvió a ser el mismo
Contador pasa a profesionales en 2003 -atención a la fecha- con el ONCE, esa familia y escuela de vida. ¿Quién era el médico de la ONCE por entonces? El mismo que viste y calza, el que está en la mente de todos. El mismo de Botero. Si el hematocrito natural de Contador es del 52%, y ya por entonces se considera el valor por encima del 50% como de riesgo para la salud (¡ay!), el madrileño contó, desde sus primeras pedaladas, con su certificado médico.
Lo contrario sería pensar que ese hematocrito fue sobrevenido, queseyo, por un accidente, pero ahí lo que vino fue el certificado para tomar medicamentos para la epilepsia. Era principios de 2005. Qué fechas tan caprichosas. Contador ha competido siempre con esa tasa de hematocrito, de ahí el celo con el que guarda su pasaporte biológico, hasta tal punto que ni su supuesto experto en la vista del TAS (Paul Scott) lo sabía en el momento de defender al madrileño. Se quedó de piedra, claro. Como todos menos Arribas, que pasa de puntillas por el asunto. Porque sabe lo que significa.
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Qué gran foto. Insuperable, de las mejores que he visto acompañando una noticia. En cuanto a la noticia en sí, que sólo se puede digerir comiendo quesadas y sobados pasiegos (atención a cómo el periodista utiliza intencionadamente la misma fórmula que empleó el paisano Cobo en la última Vuelta: "dejar lo que empezó siendo su pasión y acabó siendo su profesión", o como cae en el leísmo tan propio de esa tierra en esta memorable frase: "un Tino que en 2009 ganó la medalla de bronce en el Campeonato deEspaña de ciclocross y sin prepararle"), ¿qué comentar?. Con alusiones exculpatorias a la Operación Puerto, y con ninguna alusión a ese Kelme donde descollaba este superclase (¡qué elegancia sobre la bici! ¡qué táctica! ¡para nada la fuerza bruta, sólo la inteligencia calva!), aún así queda patente que se va del ciclismo cagando. Según el periodista, decimos adiós a "el corredor más combativo encima de una bici que ha dado esta país". Pues adiós.
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Urraburu, provocando sobre el Euskaltel y el World Tour: "Ningún otro equipo vasco, de ningún deporte colectivo, se encuentra en ese nivel de exigencia deportiva, ni compite a tan alto nivel". ¿Este año no han nombrado a la Liga la mejor liga de fútbol del mundo? ¿En qué categoría está el Athletic? ¿Y la Real Sociedad? ¿Tendrá todo algo que ver con esta otra noticia?
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Lista UCI de sancionados por dopaje en 2011.




